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Conferencias Rosacruces

 

Frater Roberto Ruggiero Grimaldi

 

Roberto Ruggiero Grimaldi (1910-1997)

 

La Gracia

 

 

14.       Y aquel Verbo fue hecho carne

y habitó entre nosotros (Y vimos

su gloria, gloria como

del unigénito del Padre) lleno

de gracia y de verdad.

15.       Juan dio testimonio de Él, y

clamó, diciendo: Este es del

que yo decía: El viene tras de

mí, pero es antes de mí; porque

es primero que yo.

16.       Porque de su plenitud tomamos

todos, y gracia por gracia.

17.       Porque la ley de Moisés fue

dada, mas la gracia y la verdad

por Cristo fue hecha.

(Evangelio según San Juan, Cap. 1).

 

 

La Gracia

 

 

            Queridos amigos: fueron elegidos estos versículos para hablar de la Gracia. Para tratar todo lo que representa la Gracia para nosotros.

            Alrededor de Cristo estaban seres elegidos, muy adelantados, que Le conocían, y que sabían para qué Él había venido a la Tierra; entre ellos, Juan el Bautista, “el mayor nacido de mujer”. El que escribe es Juan el Evangelista, haciendo referencia de quien bautizó a Jesús, este último llega a decir que a quien el estaba bautizando estaba muy adelantado respecto a él. Como también cuando le preguntaron a Pedro quién era, Pedro dijo “el Cristo, el que estábamos esperando”. Es decir, que habían seres que estaban debidamente preparados para recibirle, porque sabían lo que el Cristo venía a hacer. El Cristo venía, con “Su Sacrificio”, a otorgar la Gracia a la humanidad. ¿ Por qué fue necesario ? Porque a través de los tiempos, la humanidad no siempre acertó y fue produciendo o dando lugar al error en el mundo y atrasando su desenvolvimiento.

            Para ayudar a la humanidad a que despertara conciencia y progresara, Jehová fue explicando y enseñando, por medio de la ley de consecuencia, que había que modificarse. Y entonces vino el dolor, vino el sufrimiento como consecuencia del pecado. Pero así y todo, la humanidad no adelantaba lo suficiente. Iba acumulando algo, que se iba tornando una carga que pesaba, cada vez más.

            La Ley de Consecuencia procuraba explicar que había que corregir: si venía una desgracia, un accidente, un dolor, un problema, era como advertencia que había algo que corregir.

            Jehová se esforzó, sufrió con la humanidad ( lo que la humanidad no imagina ), pero mismo así fue preciso alguien, enormemente piadoso, enormemente sacrificado, que decidiera venir a dar también su ayuda. No para anular la Ley, sino a cooperar para que la Ley fuera comprendida y cumplida finalmente.

            Entonces, ¿ qué representa el Cristo ? Un sacrificio viviente. Se dice un sacrificio viviente cuando alguien que vive sufriendo que tiene que estar en un ambiente que no le corresponde, que lo sofoca, que lo ahoga, pero, sí, lo hace, porque con su poder el va mejorando las condiciones humanas y posibilitando, así, que nos desenvolvamos mejor. Entonces es la Gracia que Él nos otorga. ¿Qué Gracia? La de darnos un medio diferente, más limpio, y un olvido. Porque eso es el plan de Dios: expresión de un Amor tan infinito, que olvida y perdona siempre!

            El Arcángel que reverenciamos con el nombre de Cristo, en el nombre de Dios, da la Gracia, igual a un perdón y a un olvido. Apenas el Cristo espera que nosotros, ante esta Gracia, consigamos reaccionar contra nosotros mismos, comencemos a andar definitivamente por el sendero que siempre tendríamos que haber seguido. Se pasa un borrador, se apaga todo lo que pueda haber quedado pendiente; la humanidad comienza de nuevo. Está en un ambiente espiritual mejor, mejorado por un poder arcangélico que consiste, justamente, en poder producir una nota de mejora, en una atmósfera espiritual; que se fue tornando impropia por la modalidad que la humanidad tomó, de guerras, de antagonismos, de odios, de rencores; todo eso enturbió, desmejoró el ambiente. Entonces la humanidad, en ese medio, seguía mecánicamente viviendo de forma inadecuada, desenvolviéndose irregularmente. Y el Cristo dice: “Yo aporto mi ayuda, yo aporto mi gracia”. Se mejoran las condiciones del medio ambiente, viniendo año a año a cumplir su labor. Que la humanidad reaccione, comprenda lo que recibe, y se comporte de forma diferente. En esto consiste la “gracia”. Todos estamos redimidos; pero redimidos por qué? Porque el Cristo, anualmente se va aproximando a la Tierra y despliega Su poder (que es inimaginable para nosotros), para mejorar el ambiente espiritual de nuestra Tierra. Esto representa desplegar un esfuerzo y sacrificarse, porque el Cristo se mezcla, convive en todo el tiempo que está anualmente en la Tierra, en un ambiente que no es el de Él, que no Le corresponde; porque Él, como Arcángel, ha llegado a un nivel elevadísimo, diferente. Y nosotros hacemos que Él vuelva año a año y que viva en el ambiente inferior que nosotros formamos.

            ¿Y por qué damos esta explicación? Para que comprendamos, para que decidamos vivir como corresponde. Grupos pequeños como el nuestro, pero que se multiplican en el mundo en muchos lugares, de bien intencionados, que van buscando y comprendiendo finalmente la verdad, van viviendo poco a poco más de acuerdo a ella, y disminuyendo, en algo, la carga que soporta el Señor Cristo.

            Esto es comprender la “gracia”. Es aprovechar el resultado de la “gracia”. La “gracia” está para todos, pero la alcanzarán principalmente los que más la entiendan, los que más procuren día a día ir desenvolviéndose de forma diferente, más de acuerdo.

            Elegimos estos versículos, porque son verdaderamente un tesoro. Detrás de esa “gracia” hay un inmenso perdón, un inmenso amor, una hermosísima enseñanza, porque en los Cielos no saben de rencores, no saben de desquites, no saben de venganzas; no saben de las cosas raras que hacemos en la Tierra. Ellos viven una nota de infinito amor, infinito perdón, de infinita benevolencia; de infinita comprensión y de infinito amparo. Amparo siempre.

            A Jehová se le colocó con todos los atributos para dirigir. Él sufre ante la situación creada, porque la humanidad no adelanta. Aunque no es bastante Jehová, es necesario que reconozcamos en Él un gran ser: Jehová es el Espíritu Santo, es uno de los tres componentes de la Divina Trinidad. Cuidado ! Es el mayor de todos los ángeles ! Pero no siendo suficiente el esfuerzo de él, alguien inmediato, todavía superior, que alcanzó más aún, el Hijo, el Cristo dice: Bueno, yo coopero, yo voy hacia la humanidad, yo le ofrezco mi gracia. Mi gracia es el sacrificio.

            Pongámonos, en alguna oportunidad, en una habitación en que falta aire y veremos como sufrimos. Tenemos enseguida que abrir puertas y ventanas. Pensamos que ésta imagen es suficiente para decirnos lo que representa para el Cristo su Gracia para el mundo. Representa sacrificio, representa dolor, representa esfuerzo. Pero aceptemos esa Gracia y decididamente hagamos mérito para que esa Gracia tenga resultado en el mundo, tenga un resultado. Todos los que vamos entendiendo un poco más, vamos haciendo un esfuerzo nuevo, vamos dando lugar a una nueva criatura en nosotros, que tiene más comprensión, que tiene más buena voluntad; que trataremos de esforzarnos, momento a momento en nuestra existencia, para sacar de nosotros valores que justifiquen, al fin, el gran esfuerzo que se hace para nuestro adelanto.

            Esto dicen estos versículos; dicen mucho más. Quisiéramos tener más sabiduría para poder expresar todo lo que esos versículos quieren decir. Lo que expresamos, es solamente un reflejo, un algo de lo mucho que ellos quieren decir.

            Ahora, pensemos en nuestra finalidad de orar por los enfermos y hagamos nuestra oración. Decimos algunas palabras en voz alta, mientras Vds. vibren con todo su corazón, con todo su sentimiento, y no tengan duda que eso llega a los que necesitan. No duden; porque estamos procurando llevar algo nuestro para los que sufren, para los que tienen menos de lo que nosotros tenemos.

           

NUESTRA ORACIÓN:

 

            A Dios decimos, en éste día elegido para la curación, en que fuerzas cósmicas y ayudas estelares se desenvuelven, acompañando a los enfermos, para que en la Tierra vaya disminuyendo el dolor.

            A Dios oramos: Nuestro Ruego, oh Dios, que se expresa en palabras, pero quieren expresar sentimientos, sentimientos de solidaridad para todos los que sufren, para todos nuestros hermanos del mundo, que son, en realidad, una prolongación de nosotros mismos. A todos ellos, con el cariño de nuestro corazón, con las ansias de nuestros sentimientos más profundos, pedimos, rogamos, decimos a Dios: Dios nuestro, que el Bien sea en la Tierra, que la comprensión sea en el mundo, que el dolor vaya disminuyendo, porque todos vamos comprendiendo un poco más y vamos haciendo méritos para que así sea.

            Tenemos, oh Señor de los Cielos, algunos nombres de amigos queridos que nos piden ayuda. Que ellos abarquen a todos los que necesitan también ayuda, cercanos, lejanos, hermanos, todos, que piden ayuda y para los que les brindamos nuestra oración, nuestro ruego. Son los siguientes: ....................

            Este es nuestro ruego, oh Señor de los Cielos. Que todos estos amigos nombrados y todos los que aún no conozcamos pero igualmente queremos su bien, puedan, en estos momentos favorables, mejorar, disminuir su dolor, sus sufrimientos, y emprender nueva etapa con nueva esperanza, con nuevo vigor, con nueva fuerza.

            Rogamos a Tí, Señor, por el bien de todos. Amén.

            Terminamos con el saludo rosacruz, que dice: “Que las rosas florezcan en vuestra cruz”.

 

28/III/79.

CONFERENCIAS ROSACRUCES

 

 

 

 

 

SANTUÁRIO ROSACRUZ MAX HEINDEL

 Fundador: Roberto Ruggiero

 

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