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 SANTUÁRIO ROSACRUZ

Max Heindel

 

 REVELACIONES DE LOS ROSACRUCES

por Roberto Ruggiero Grimaldi

VII

La labor realizada en el Período Terrestre,

según las Enseñanzas Rosacruces de Max Heindel.

Las Razas y el peligro de adherirse a ellas.

 

 

 

            La finalidad de la vida en la Tierra es desenvolver la conciencia. Lo que cada ser realiza está en razón directa con su conciencia y a mayor conciencia, mayor grado de adelanto. El conocimiento del proceso extenso y demorado seguido por la Creación, sirve para valorizar debidamente lo que ha costado alcanzar la conciencia actual, o sea lo que hoy somos.

            Además, el conocimiento pormenorizado del actual Período, explica como fue el desenvolvimiento y la forma distinta en que la humanidad respondió a los impulsos de progreso y donde residen los errores que dieron como resultado el mundo tan heterogéneo de hoy, que ofrece el mero observador tan grandes y variados contrastes, donde, aparentemente, no existe un plan, tan grandes son los conflictos. Sin embargo, Dios nos está conduciendo, inexorablemente, a una meta de perfección.

            El Período Terrestre es el cuarto de la presente manifestación, especialmente nuestro, porque somos la principal en la Tierra. El Período Terrestre se inició con recapitulaciones: primero una revolución completa, recapitulando el Período de Saturno, después una segunda, recapitulando el Período Solar, una tercera, recapitulando el Período Lunar.

            Cuando se inició la cuarta revolución, el trabajo original del Período, no comenzó de inmediato; en el primer globo, en el Mundo Mental Concreto, preparado para la nueva revolución, se recapituló el Período de Saturno, en el segundo globo, en el Mundo de Deseos, preparado igualmente para la cuarta revolución, se recapituló el Período Solar, en el tercer globo, en la Región Etérea, preparado también para la cuarta revolución, se recapituló el Período Lunar, siguiendo el descenso, se alcanzó la Región Química.

            Durante el proceso evolutivo hay espirales dentro de espirales, ad infinitum, siempre en grado mayor, para hacer que la vida que partió tan pura y divina, pero sin manifestación, desenvuelva valores y poderes, para lo cual los incesantes impactos de cada mundo realizan ese propósito. Por lo mismo, en la Región Química, una sucesión de Épocas recapitula aún, para que cada aspecto espiritual del Espíritu esté en las condiciones debidas y en forma similar los cuerpos o vehículos también. Esto demuestra en toda su realidad, lo que ha costado conquistar la conciencia que hoy tenemos.

 

 

Época Polar

 

 

            Cuando la Tierra no había sido desprendida aún del Sol, ocupaba la parte polar, donde el movimiento era más lento y estaba en gran parte incandescente. Nuestra humanidad comenzó su evolución inmediatamente después que Marte fue desprendido e impelido al espacio. Nuestro cuerpo primitivo era una especie de saco grande y pesado, teniendo en su parte superior una abertura de donde salía algo como trompa, que servía de órgano de orientación y dirección, haciendo desviar el cuerpo cuando éste estaba junto a un fuego que lo podía consumir. Este cuerpo en dos y las parte resultantes quedaban igual, sin crecer. Los Señores de la Forma, responsables de todas las formas de este período, trabajaron con los Señores de la Sabiduría, procurando activar la manifestación del Espíritu

Divino en el mayor número de seres posible. La conciencia, en esta etapa, era de trance profundo, sin sensación alguna para lo externo, para lo físico, cuando se perdía un cuerpo, el Espíritu era conducido a otro, sin conocimiento de la mudanza. La conciencia estaba focalizada hacia los mundos internos. La atmósfera, aunque excesivamente caliente, no era impedimento para el Espíritu, al que no afecta el fuego. La trompa u órgano superior que protegía el cuerpo, cuando, con el tiempo, fue innecesaria, se recogió hacia dentro y lo que ha quedado de ella es lo que conocemos como Glándula Pineal, llamada también tercer ojo, aunque nunca lo fue, la percepción visual fue muy posterior. Esta etapa es conocida como similar al estado mineral.

 

 

Época Hiperbórea

 

 

            Paulatinamente fueron formándose costras más duras en la parte habitada por lo que sería la futura humanidad y los Señores de la Forma auxiliados por los Ángeles - la humanidad del Período Lunar - agregaron un segundo cuerpo, vital, que vitalizó relativamente al cuerpo denso, éste comenzó a absorber sustancias del exterior por osmosis y creció en consecuencia. Desde ese momento la división para la propagación pasó a ser, por partes diferentes que después crecían, hasta alcanzar el tamaño original. Esta etapa es similar al estado vegetal. Todavía, por ser una etapa elemental, la incipiente humanidad fue cristalizando la parte polar del Sol, lo que resultó un impedimento para las adelantadas ondas que evolucionaban en las rapidísimas vibraciones solares. Estas mismas vibraciones eran inadecuadas para el lento desenvolvimiento de la humanidad, lo que hizo conveniente desplazar la Tierra en el espacio, para recibir la altísima vibración solar atenuada por la distancia. Este cambio se produjo lentamente, descendiendo la parte endurecida, por su mayor peso, para el Ecuador del Sol, por efecto de la fuerza centrífuga dejó de obrar la fuerza cohesiva que la mantenía adherida al Sol y se produjo el desprendimiento, fijándose la nueva Tierra en el espacio, en una órbita un tanto diferente a la actual. Por el mismo motivo, más tarde, se desprendieron, del Sol, Venus y Mercurio. Estos grandes desprendimientos fueron posibles porque las partes endurecidas lo eran solamente en sentido relativo. En verdad la tierra estaba en un estado aún completamente blando, lo que le permitió después, por rotación, tomar rápidamente la forma redonda. Todo esto fue posible por el trabajo inteligente de las Jerarquías que, denodadamente, trabajaron para ello.

            La Tierra tomó su posición propia y relativamente independiente, en la última parte de la Época Hiperbórea, donde también fue tratado el aspecto espiritual. Los Señores de la Individualidad con la cooperación de los Señores de la Forma, procuraron, entonces, activar la manifestación del segundo aspecto espiritual, el Espíritu de Vida, siguiendo el sistema de todo Período, Revolución o Época, consecuente en tratar en su primera parte, cuerpo o vehículo para instrumento del Espíritu y en su segunda parte, el correspondiente aspecto espiritual, para que el Espíritu se manifieste dentro del cuerpo material. En la primera revolución de un Período, se trata de mejorar el cuerpo denso, y en la séptima la manifestación del Espíritu Divino correspondiente, tercera revolución cuerpo de deseos y quinta  Espíritu Humano correspondiente; la cuarta revolución corresponde a la mente y en este orden fueron siempre mejorados e incentivados cuerpos y aspectos espirituales. El estado de conciencia en la Época Hiperbórea pasó a ser de sueño sin ensueños.

 

 

Época Lemuriana o Lemúrica

 

 

            Luego en el principio de ésta época, que sucede a la Época Hiperbórea y que representa un gran adelanto para la mayoría, se hizo evidente que una parte era reacia al crecimiento espiritual cristalizando peligrosamente la parte habitada, en tal grado, que impedía el crecimiento de los demás. A pesar de los repetidos impulsos recibidos en las innumerables recapitulaciones no respondieron. Aquí es que se hace evidente el sabio y misericordioso valor de las recapitulaciones incesantes, que posibilitan alcanzar adelantos a los que se rezagan, evitando así ser separados de los adelantados, por esta repetición posiblemente tanto y tantos de los que hoy disfrutamos de adelanto podremos haber sido salvos. Los que no respondieron, manteniéndose en estado mineral, fueron desplazados de la Tierra, acompañando el desprendimiento de la parte endurecida prematuramente, pasando a girar alrededor de la Tierra. Esta es la razón de la existencia de la Luna.

            Para tener otra idea sobre lo que puede conducir no responder al impulso evolutivo, lo tenemos en los grandes orangutanes que no pertenecen al reino animal, como equivocadamente se cree, son de nuestra onda, que al no desenvolver valores fueron degenerando y transformando su cuerpo en un estado animal, es también el caso de esos seres extraños que algunos cazadores han visto en lo alto de ciertas montañas de Oriente Central, denominados de “Yeti” o el “Abominable hombre de las nieves” y que la ciencia está tan interesada en examinar, pero que hasta el momento no ha conseguido porque, justamente un instinto de atraso les hace huir del contacto con los humanos, haciendo hasta ahora infructuosas las expediciones organizadas con esa finalidad.

            En la Época Lemúrica, ya libre de la Tierra de la Luna, se procesó un franco desenvolvimiento, los Señores de la Forma, ultimando las formas, dieron crecimiento al cuerpo de deseos de la humanidad, que impulsiona a la acción trabajando con ellos los Arcángeles, la onda más adelantada del Período Solar, ésta cuando culminó en su evolución, lo hizo descendiendo hasta el Mundo de deseos, tornándose especialista en esa materia y sabiendo, por este motivo cómo enseñar a nuestra humanidad a formar su cuerpo de deseos y a usarlo. Los propios Señores de la Forma, en la segunda parte de la Época Lemúrica, desenvolvieron el aspecto de Espíritu Humano en la humanidad y lo tomaron desde ese entonces a su cargo. El estado de conciencia para la mayoría fue similar al de sueño con ensueños.

 

 

La Época Atlante

 

 

            Había mucha agua en suspensión en la atmósfera en la primera parte de esta época, lo que impidió al Sol penetrar y expandir su luz, ello no fue obstáculo para las relaciones de unos seres con otros, porque la percepción espiritual les permitía sentir la disposición amiga o no. El Espíritu no había entrado totalmente dentro de sus vehículos, lo que le permitía guiarse por sus cualidades inherentes e ir adelantando lentamente en el conocimiento del mundo que tenía par conquistar. Las transformaciones físicas continuaron, caracterizándose por grandes cataclismos, desconocidos en nuestra época, al mismo tiempo que adelantaba la organización interna de los vehículos humanos, la Tierra era preparada para alcanzar la atmósfera limpia de nuestros días. Marca esta época el comienzo de la individualidad consciente. Los Señores de la Mente ya habían tomado a su cargo, en la época Lemúrica, la parte superior del cuerpo de deseos e implantado en los adelantos el germen de la mente, en est Época Atlante, desenvolvieron la ligencia, sino que, uniendo la mente al cuerpo de deseos, produjo, como primera expresión, la astucia. La segunda parte de esta época marca un adelanto notable: el Sol vence la primitiva neblina, limpia la atmósfera y siguiendo una manifestación perfecta para el mundo físico. Pero, la entrada total en el cuerpo, corrió un velo para los mundos espirituales, lo que fue motivo de gran tristeza para la humanidad, que lamentó por mucho tiempo esta pérdida.

            Los cataclismos continuaron cada vez en mayor grado, son conocidos especialmente tres terremotos, Los Guías, para evitarlos, condujeron a grandes grupos a emigrar, primeramente por el norte de lo que es hoy Europa hasta la costa del Pacífico, en el Asia, y finalmente por el norte del África, donde formaron el núcleo de civilizaciones muy conocidas. Los terremotos terminaron hundiendo el continente Atlántico, que pasó a formar el fondo del actual océano Atlántico, como enseñó Platón y que la Ciencia sigue investigando y comprobando que hay indicios suficientes como para acreditar de su pasada existencia.

 

 

La Época Aria

 

 

            En la época actual, bien conocida, en que establecieron definitivamente las condiciones físicas de la Tierra y el género humano pasó a usar de una conciencia lúcida de vigilia, porque sus vehículos se organizaron para permitirlo. Marca esta época el comienzo de plena responsabilidad espiritual, la cadena de vehículos ya completa y el Espíritu, en su triple manifestación a través de ellos, produjo las condiciones de la sociedad de nuestros tiempos, que evoluciona para cambiar el imperio de la ley del más fuerte hacia el sentimiento de protección al más débil.

            Hasta ahora, el conocimiento del proceso seguido en las épocas antedichas tenía por finalidad conocer los medios que fueron siendo facilitados al Espíritu para su progreso, pero para saber cómo empleó éstos medios, tenemos que pasar a conocer su desenvolvimiento a través de

 

 

Las Razas

 

 

            Son dieciséis senderos diferentes de perfeccionamiento. La primera raza propiamente dicha es la Raza Lemúrica, que solamente pudo formarse al final de la Época Lemúrica. Las dos épocas anteriores, Polar e Hiperbórea, sirvieron para irse organizando los cuerpos, que de aquella especie de saco primitivo o forma abotagada pasó, ya en el fin de la época Lemúrica, a tener una forma de organización interna que se aproxima a la actual. Fue posible con la aparición de los sexos.

            La condición hermafrodita de un principio (que un mismo cuerpo con los dos polos procreaban por sí) dejó de existir cuando la necesidad de una mente coordinadora hizo que se dividiera la fuerza creadora, ascendiendo la mitad para alimentar la laringe y el cerebro. Las fuerzas solares imprimieron voluntad en el sexo masculino y las fuerzas lunares trabajaron y continúan haciéndolo sobre el sexo femenino, desenvolviendo imaginación, ambas luminarias a las distancias convenientes. Factor preponderante fue, pues, la separación de la Tierra del Sol y posteriormente la formación de la Luna. Si hubiéramos permanecido en el Sol, el crecimiento hubiera sido tan rápido que llegaríamos a la vejez sin tener tiempo de ser jóvenes, es el exceso solar en los trópico que da el crecimiento exuberante en el reino vegetal. Mientras que el Sol trabaja para la vida, la Luna influye, al contrario, para el endurecimiento prematuro y para la muerte. Si la Luna no se hubiera separado en tiempo de la Tierra, nuestros cuerpos endurecerían al grado de una mármol o mineral pétreo.

            Los lemures eran gigantes comparados con nuestro tamaño, con enormes brazos y piernas, sin desenvolvimiento frontal, apenas con dos manchas relativamente sensibles por ojos, pero con enorme poder espiritual, emanado de la pureza aún conservada y por mantenerse todavía semi afuera del cuerpo, en contacto con la sabiduría cósmica. En nuestro estado materializado, es un misterio lo que pueda ser sabiduría cósmica, pero que posibilitaba al lemur poder sobre la naturaleza que lo rodeaba y el hacerse obedecer por las enormes formas animales de aquel entonces, que integran la pre-historia, con los plesiosaurios, dinopterios, etc.

            Físicamente, el lemur, por no haber entrado por completo dentro del cuerpo denso, no tenía ni siquiera dominio independiente de las piernas, que no manejaba separadas, sino andando a saltos, en cambio los sonidos que emitía, precursores de la palabra que vendría después, tenían poder creador, hasta para dar las formas del Mundo Físico, lo que fue perdiéndose con el tiempo. Tenía noción de ser Espíritu y vivía en perfecta armonía, en comunidad de unos y otros sin hacerse daño.

            Las razas atlantes se suceden, a continuación de la lemúrica, mostrando la tendencia que seguiría la humanidad. La primera, “Rmohals” se caracteriza por el mantenimiento de comunidad, el comienzo del uso de ciertas palabras para determinar objetos y el principio de memoria, en su forma más elemental. De ahí en adelante la memoria representa el mayor adiestramiento para solucionar la sucesión de hechos que van surgiendo, habiendo quien fuera capaz de recordar alguna circunstancia similar, guiaba a los otros o en su falta se veían obligados a experimentar, a probar.

            Los “Tlavatis” fueron la segunda raza atlante, manifiestan un gran adelanto de la memoria, también nació con esta raza la primera ambición de ser reconocidos y honrados por los demás por las acciones o hechos sobresalientes practicados. Aparecieron los reyes que fueron ocupando el lugar de los guías visibles, elegidos entre los que más se adelantaban al conjunto, iniciados en el conocimiento del mundo, en las Artes y la Ciencia.

            Los “Toltecas”, tercera raza atlante, aumentan la ambición que toma de ahí en adelante la forma egoísta que prevalecerá. Los reyes van olvidando las instrucciones recibidas y cometen graves abusos, haciéndose adorar por sus súbditos, creando las castas, que acentúan más el dominio de los humildes. La educación se desenvuelve transmitiendo los padres sus cualidades a los hijos, era una época de cierta plasticidad, que permitía que las imágenes creadas por los educadores se imprimiera en los alumnos, lo que hizo que los hijos absorbieran las cualidades de los padres y fue por ésto que se acostumbró a homenajear a los hijos por las obras hechas por los padres, que aún perdura, hoy sin razón.

            Los “Turanios” son la cuarta raza, marca un acentuado crecimiento del egoísmo que asume proporciones terribles, la masa humana es sacrificada sin piedad y prácticas malignas son causa de los abusos más extremos. Ya los reyes se hacen adorar en los templos como dioses y la magia negra, más nauseabunda, toma cuenta. Es la distorsión de las cualidades del Espíritu, que se va oscureciendo en la materia y olvidando su principio divino, para sentirse “polvo” de la Tierra. Sólo se justifica este engaño por la desobediencia, que va creando barreras cada vez mayores. Y entonces la ley obra para ajustar, por medio del dolor, la triste rebeldía y error en que caímos.

            Los “Semitas” son la quinta raza atlante. Su característica principal es haber alcanzado un mayor desenvolvimiento mental, que no es aún inteligencia, sino habilidad en percibir que la mente puede dirigir y vencer a la fuerza bruta muscular. Como no dejó de ser un adelanto relativo, fue esta raza elegida para servir de simiente a las razas Arias actuales y para este fin fueron los elegidos (que obedecieron la orden de casarse dentro de la raza) concentrados en una zona oriental central, aproximadamente la que ocupa hoy el desierto de Gobi, en el Asia.

            A continuación de la raza semítica, los “Acadios” y “Mongoles” son la sexta y séptima razas Atlantes, pero no fueron aprovechados porque se estacionaron, desenvolviendo líneas cerebrales inconvenientes que los desviaron del progreso.

 

 

Las razas Árias

 

 

            Son las conocidas como “Arias” que fueron hacia el sur de la India: la “Babilónio - Asírio - Caldea” de la antigua Asia Menor. La “Pérsico - Greco - Latina”, del Mediterráneo y una rama asiática que dio a Persia, en su tiempo, el mayor adelanto existente en la Tierra. La “Céltica” del centro y occidente de Europa, base del pueblo francés. La “Teotónico - Anglo - Sajona”, la actual anglo-germana y que colonizó los E.U. de A. Éstas cinco razas, bien conocidas, no precisan comentarios. Apenas que serán sucedidas por dos más: la “Eslava”, que se desenvolvió en el sufrimiento y dolor y que le está reservado, sino se desvía, una feliz culminación para la Era de Acuario, donde será gran factor la buena música, que ayudará a sublimizar el sentimiento. De esta descenderá la séptima raza Ária, finalizando la época Ária que será sucedida por

 

 

La Nueva Galilea

 

 

            En ésta época, en su inicio, culminará una última y posterior raza, que se espera sea descendiente de la mezcla de nacionalidades de la actual estadounidense. Cumplirá, con ésta última, la finalidad perseguida por el conjunto de razas que es el ayudar a desarrollar cualidades anímicas, pero el Espíritu, aún débil, puede equivocar adheriéndose indebidamente a una raza, tomando medio como fin y no queriendo salir de ella, cristalizándose. Esto último es simplemente terrible, porque cuando la raza degenera y perece lo arrastra en su caída, haciéndole perder los átomos - simiente de sus cuerpos que es mucho peor que rezagarse en la Evolución: es tener que comenzar desde el principio otra vez, en otra evolución. Las razas son llamadas, por esto, “senderos de destrucción”, porque en sí llevan el germen de la destrucción. Es el mismo cancro que encierra en sí el tenebroso materialismo.

            Pasada la última raza, la humanidad volverá a la Fraternidad de unos con otros, conservando cada uno las conquistas alcanzadas y los tesoros del alma almacenarlos, individualmente.

 

 

Adelantados y Rezagados

 

 

            El conocimiento de las Épocas y Razas justifica el panorama tan diverso que presenta nuestro mundo. A pesar de la previsión de impulsar por incesantes recapitulaciones, no todos respondieron y fueron apareciendo rezagados en todos los períodos. Al final del Período de Saturno algunos no despertaron el Espíritu Divino; cuando en el Período Solar consiguieron despertarlos ya era tarde para el segundo aspecto, el de Vida. Igualmente algunos de los que consiguieron pasar el Período de Saturno no pudieron hacerlo en el Solar o en el Lunar, a pesar de las repetidas ayudas. Radica en este motivo que, además del blando caucásico, que representa las razas árias en pleno desenvolvimiento, existan las razas amarillas y roja, remanentes de las razas atlantes, como las razas africanas son los remanentes de la raza lemúrica. El caso de los grandes Antropoides es mucho peor todavía, porque no alcanzaron el Espíritu Humano ni la mente y viven en estado animal, pero como las espirales se han de suceder, la infinita bondad de Dios ayudará para que cada uno y todos puedan reconquistar aún la cresta de la onda evolutiva.

            En este tema, que aquí finaliza, está la explicación de ser de nuestro variado mundo, con todas sus virtudes alcanzadas y también con sus deficiencias para corregir.

 

 

REVELACIONES DE LOS ROSACRUCES

 

 

 

 

 

SANTUÁRIO ROSACRUZ MAX HEINDEL

 Fundador: Roberto Ruggiero

 

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